CONEXIÓN AL CUELLO.

Compre una emoción en el mercado de tecnología para sentir lo que sienten otros, elegí Terrorista Islámico, con una duración de 30 segundos y el adaptador al cuello, la usas 3 veces y se acaba pero te quedas con el adaptador.

On, tic tac tic tac, el beso en la tienda con la rubia de noveno, la caída desde el cuarto piso a la piscina del hotel, el concierto de campanas desde un balcón en un pueblo de Cundinamarca, el porro con la brasilera en el platón de la camioneta que les dio el aventón, subir las escaleras para recibir el oro al mejor corto de bajo presupuesto, cuando ella dijo adiós y se subió al bus, cuando llegó su carta después de 4 años de no saber de ella, la foto en la muralla china, en la Patagonia y en el arco del triunfo, el trío con las rubias de rosario en buenos aires, la primera vez que ella se quito la ropa, el gol con el que todo el colegio se quedo callado, la foto con Falcioni, el beso con la desconocida en la fiesta de despedida, el abrazo de mamá, boom.

Mañana compro Ladrón Huye en Asalto Bancario.

LA BESTIA PODEROSA

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Andrés no sale a la calle por que el perro del vecino lo puede morder, nunca lo ha mordido un perro pero vio en la tele a uno que mordía niños, sueña en cruzar la calle desde el techo de su casa flotando como los que van a la luna, como si fuera una nube que maneja su dirección. En sus ratos libres, cuando sus clases se acaban en casa con el profesor, piensa en la manera más segura de salir y cruzar la calle hasta la casa de Juan, su amigo del frente, ese será el día más feliz de su vida por que la casa de Juan tiene salida trasera y podrá volver a ser libre. El profesor lo contrató su padre porque Andrés está aterrorizado de salir de su casa y él no sabe la razón de su miedo. Andrés lleva casi un año encerrado y su padre no lo quiere obligar a salir, también ha pensado en usar el carro de su papa, pero está seguro que esa bestia destrozará la puerta del automóvil solo para poder alcanzarlo.

Lleva meses construyendo un avión con sus cuadernos y está seguro que con un poco más de pegante podrá volar. También trata de correr en el patio cada vez más rápido, pero cuando ensaya dos o tres veces se acuerda de ver a la bestia desde su ventana perseguir los carros a la velocidad de un rayo, entonces desiste. Después de muchos intentos fallidos y de sentir que no puede lograrlo, aparece una solución en la tele, un niño le tira un pedazo de carne a un perro hambriento en una película, el perro se sienta a comer, mientras tanto los gatos pueden pasar sin que nada les suceda. Desde ese día y por una semana entera se guarda un pedazo de carne del almuerzo sin que nadie lo vea, hace un gran montón en el último día de la semana, su día de suerte.

Cuando llega el gran día sube a la ventana y tira la carne al jardín del frente de la casa del vecino, baja las escaleras y pasa la calle con sigilo mientras el perro muy entretenido come la carne fría. Logra su cometido con tiempo de sobra, entra triunfal a la casa de juan, lo ha logrado y es el niño más feliz del mundo. Va caminando a través de la casa mientras imagina como será la libertad, el mundo que lleva tanto tiempo sin ver, los juguetes nuevos y el helado que durante todo el año le guardó el heladero. Juan abre la puerta trasera para él, Andrés sale y corre y corre y corre pero no está feliz.

Andrés no ha vuelto a su casa porque el perro del vecino lo puede morder, nunca lo ha mordido un perro pero vio en la tele a uno que mordía niños.

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NADA QUE DECIR

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Ella y él chocaron por accidente mientras caminaban, perdieron la voz por el golpe. Él comenzó a hablar con los ojos y ella lo pudo hacer con las manos. Cuando se habían dicho todo volvieron a hablar.

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ME LLEVO TU IMAGEN PARA SIEMPRE

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Javier encontró una cámara en el bosque cercano a su casa y comenzó a fotografiar todo a su alrededor, pero sucedía algo muy extraño, todo lo que fotografiaba, desaparecía. La última vez que vio la silla del bosque fue en el visor de la cámara, lo mismo con la hoja rojiza y con el pájaro de manchas blancas, quitaba la cámara de su cara y ya no estaban. Las desapariciones dejaron de ser curiosas y se convirtieron en peligrosas cuando fotografió a Julián el vecino. Después del funeral simbólico que le hicieron a Julián, cuando cumplió 3 meses de desaparecido, ya no parecía divertido fotografiar la cama, la llanta del parque, el gato, la biblioteca de su madre y al ladrón de la tienda, sobre todo porque el ladrón estaba con el niño gritón de la cuadra del parque. Definitivamente ya no era divertido.

¿Dónde estarán todas esas cosas? ¿El ladrón perseguirá al niño gritón por siempre? Julián debe odiarlo por no fotografiarlo con una jeringa en la mano y una muy buena dosis de insulina, tres meses sin insulina deben ser complicados para un diabético. Algo tendría que poderse hacer para arreglar las cosas y la respuesta no aparecía en ningún lado, ni en sus lagrimas, ni el tratamiento con el psiquiatra, ni en los golpes que le propinaba a su pared cada noche de sueño sin dormir, solo tenía algo claro, sin sombra de duda estaba desesperado. Había recorrido sus pasos al encontrar la cámara mil veces sin hallar nada que lo ayudara. Tener la cámara escondida era benéfico para la humanidad pero parecía no funcionar, todo seguía sin aparecer, revisarla por millonésima vez podría desesperarlo aún más.

Muchísimas horas frente al monitor, navegando entre páginas dementes y cuentos de la edad media no daban resultados, hasta que encontró en la página más rara de una biblioteca rusa una fotografía de la cámara, era la misma, por fin algo, una pista. Lo único en español era el título que proclamaba: no hagas las cosas al revés. Le tomó varios meses y muchos diccionarios de la red traducir las 15 páginas del obsoleto cuento en el que se contaba la historia de un hombre que hacía todo al revés, el cuento cerraba con una moraleja disparatada e inútil: hacer las cosas al revés es como devolverse, dar pasos atrás, perder lo ganado y destruir lo construido, es como pintar la pintura, como fotografiar una cámara, es borrar todo lo que se ha hecho, no hagas las cosas al revés. Pero Javier pensó en que era eso precisamente lo que deseaba, dar pasos atrás, destruir lo construido, borrar todo lo que se ha hecho, además, por que el maldito cuento tenía una foto de la cámara si la historia no contaba nada de ninguna cámara. Fotografiar la cámara es hacer las cosas al revés, claro, es eso lo que hay que hacer, que las cosas sean al revés, fotografiar la cámara devolvería todo, volvería a aparecer lo desaparecido, pero ¿Cómo fotografiar la cámara? pues contra un espejo y con el sistema automático, eso es, ya tenía la respuesta, y con eso se fue corriendo del estudio, subiendo por las escaleras hasta la primera habitación a la derecha donde dormía hace 27 años, Cuando abrió la puerta vio a su hermana, que con la cámara en la mano le dijo: sonríe, y lo fotografió. Javier desapareció.

BONUS TRACK

HOJA DE VIDA
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