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CONEXIÓN AL CUELLO.
LA BESTIA PODEROSA
Andrés no sale a la calle por que el perro del vecino lo puede morder, nunca lo ha mordido un perro pero vio en la tele a uno que mordía niños, sueña en cruzar la calle desde el techo de su casa flotando como los que van a la luna, como si fuera una nube que maneja su dirección. En sus ratos libres, cuando sus clases se acaban en casa con el profesor, piensa en la manera más segura de salir y cruzar la calle hasta la casa de Juan, su amigo del frente, ese será el día más feliz de su vida por que la casa de Juan tiene salida trasera y podrá volver a ser libre. El profesor lo contrató su padre porque Andrés está aterrorizado de salir de su casa y él no sabe la razón de su miedo. Andrés lleva casi un año encerrado y su padre no lo quiere obligar a salir, también ha pensado en usar el carro de su papa, pero está seguro que esa bestia destrozará la puerta del automóvil solo para poder alcanzarlo.
Lleva meses construyendo un avión con sus cuadernos y está seguro que con un poco más de pegante podrá volar. También trata de correr en el patio cada vez más rápido, pero cuando ensaya dos o tres veces se acuerda de ver a la bestia desde su ventana perseguir los carros a la velocidad de un rayo, entonces desiste. Después de muchos intentos fallidos y de sentir que no puede lograrlo, aparece una solución en la tele, un niño le tira un pedazo de carne a un perro hambriento en una película, el perro se sienta a comer, mientras tanto los gatos pueden pasar sin que nada les suceda. Desde ese día y por una semana entera se guarda un pedazo de carne del almuerzo sin que nadie lo vea, hace un gran montón en el último día de la semana, su día de suerte.
Cuando llega el gran día sube a la ventana y tira la carne al jardín del frente de la casa del vecino, baja las escaleras y pasa la calle con sigilo mientras el perro muy entretenido come la carne fría. Logra su cometido con tiempo de sobra, entra triunfal a la casa de juan, lo ha logrado y es el niño más feliz del mundo. Va caminando a través de la casa mientras imagina como será la libertad, el mundo que lleva tanto tiempo sin ver, los juguetes nuevos y el helado que durante todo el año le guardó el heladero. Juan abre la puerta trasera para él, Andrés sale y corre y corre y corre pero no está feliz.
Andrés no ha vuelto a su casa porque el perro del vecino lo puede morder, nunca lo ha mordido un perro pero vio en la tele a uno que mordía niños.
NADA QUE DECIR
Ella y él chocaron por accidente mientras caminaban, perdieron la voz por el golpe. Él comenzó a hablar con los ojos y ella lo pudo hacer con las manos. Cuando se habían dicho todo volvieron a hablar.
ME LLEVO TU IMAGEN PARA SIEMPRE
Javier encontró una cámara en el bosque cercano a su casa y comenzó a fotografiar todo a su alrededor, pero sucedía algo muy extraño, todo lo que fotografiaba, desaparecía. La última vez que vio la silla del bosque fue en el visor de la cámara, lo mismo con la hoja rojiza y con el pájaro de manchas blancas, quitaba la cámara de su cara y ya no estaban. Las desapariciones dejaron de ser curiosas y se convirtieron en peligrosas cuando fotografió a Julián el vecino. Después del funeral simbólico que le hicieron a Julián, cuando cumplió 3 meses de desaparecido, ya no parecía divertido fotografiar la cama, la llanta del parque, el gato, la biblioteca de su madre y al ladrón de la tienda, sobre todo porque el ladrón estaba con el niño gritón de la cuadra del parque. Definitivamente ya no era divertido.